¿Qué cosas peores?

sábado 16 enero 2010

 

EXISTE poco margen para el subjetivismo. ¿Puede haber una tragedia peor que la de Haití? No hay ninguna buena, pero que impacten como las escenas macabras de Puerto Príncipe, muy pocas, por su magnitud y por el escenario, abonado por la pobreza y la miseria secular, de la que obtuvieron fruto algunos jerifaltes, empezando por el tristemente famoso Françoise Duvalier (Papa Doc). Bien, pues como ya habrán advertido, al obispo Munilla no le impresiona y lo coteja con la “pobre situación espiritual y la concepción materialista de la vida”. Por eso dejó caer que “hay males peores”. Aduce ahora el prelado que se le malinterpretó, pero en cualquier caso algo dijo que podría ahorrárselo. Mírese como se mire, el parangón resulta innecesario y gratuito; una boutade desafortunada que nada aporta a la concordia de la que debe dar ejemplo el cristianismo que representa. Con esta doctrina no es probable que llegue a convencer a muchos incrédulos para que le sigan. Eso sí, acabarán por irse los convencidos.

 

(El Progreso, 17/1/10)