TRIBUNA CHAIREGA
Por Manuel López Castro

Peripecias chulescas

sábado 05 junio 2010

POR INACEPTABLE que parezca, los coches oficiales siempre se arrogaron una bula, o para ser más exactos una prepotencia consentida que les permite circular a mayor velocidad que los del resto de los mortales sin miedo de sanción. Se justifican por razones de seguridad, un absurdo en la mayoría de los casos, o también porque los políticos están siempre muy ocupados (¿) y con prisas, muchas veces para apurar desarreglos. En los últimos días fueron sorprendidos en respectivas peripecias chulescas los vehículos del presidente de Extremadura y del inefable Carod Rovira, que además trató de justificarse arguyendo que llevaba luces de emergencia, desmentido por la Guardia Civil. Sólo falta que esas infracciones no sean castigadas, como no sería de extrañar; no lo fue la del propio director general de Tráfico, yendo a 30 kilómetros por encima de lo autorizado. Lástima que acaben pagando el pato los conductores, obligados a infringir la ley. Ya va siendo hora de acabar con tales privilegios.

(El Progreso, 5/6/10)