TRIBUNA CHAIREGA
Por Manuel López Castro

Correspondencia rural

viernes 11 junio 2010

TIENE la pinta de ser una protesta que acabará desvaneciéndose en aras de uno más de los ajustes finos que dicta la crisis para culminar lo que pretende la nueva ley postal: dejar a la zona rural sin el reparto de cartas a domicilio. Es un injusto y mal proyecto que no supondrá ningún ahorro significativo en las cuentas públicas y sin embargo causará serios trastornos para los receptores de correspondencia en áreas dispersas. Lo que menos necesita ahora el medio rural es que le supriman servicios, pues no conviene ni mucho menos que se agraven las privaciones para que la vida en las aldeas sea todavía más deprimente. Con independencia de que supone un agravio comparativo en la relación con los núcleos urbanos, las carencias en los aislados requieren un mayor esfuerzo si cabe para corregirlas y nunca agrandarlas. Los servicios públicos no tienen por qué ser rentables; su finalidad es la de mitigar necesidades, y más cuando los perjudicados son en su mayoría personas mayores y sin recursos.

(El Progreso, 11/6/10)