TRIBUNA CHAIREGA
Por Manuel López Castro

Asesores

martes 13 julio 2010

CUALQUIERA que se precie es hoy día un don nadie si en su entorno personal no cuenta con una docena de asesores. O varias docenas, que de todo hay. Casi nadie sabe qué asesoran, si lo hacen bien, mal o no lo hacen, pero sí es de dominio público que se llevan la pasta gansa por el mero hecho de engrosar la nómina. Su figura es tan difusa en cuanto a cometidos y obligaciones, que su eficacia se diluye entre a duda y la jeta, lo mismo que su responsabilidad, la que hay que atribuir al supuesto asesorado. Nada importan crisis o recortes para que sigan engordando las plantillas. Verán, desde que comenzó la dichosa desaceleración acelerada, los diputados del Congreso aumentaron un cuarenta por ciento el número de asesores, tanto por lo que se refiere al PSOE como el PP; en eso si están perfectamente de acuerdo y no se intercambian puyazos. En cuatro años la Cámara duplicó lo contratos para esta función, pero al tratarse de personas de confianza no pasan por el turno de contratación pública.

 






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