TRIBUNA CHAIREGA
Por Manuel López Castro

Morir fumando

lunes 21 junio 2010

Unos mueren matando y otros, como es el caso de los defensores del tabaco, fumando. Contra lo que pudiera parecer, en España aumenta su número y no están dispuestos a perder los derechos que, argumentan convencidos, les pertenecen, pero no se refieren para nada a los que asisten a los no fumadores, forzados como poco a compartir nicotina. Si nada se tuerce, no podrán fumar en locales públicos, pero sí les queda la bóveda celeste y su casa, si les dejan, porque en algunas tampoco se lo permiten. Lo que más llama la atención es la lucha numantina de los hosteleros para que no se apruebe la ley, con el inconsistente argumento de que sus negocios irán a la ruina por falta de clientes, como si quienes mantienen la adicción fuesen a renunciar a entrar en bares o restaurantes. Lo harán al día siguiente como si nada, porque al ser todos los establecimientos los acotados no les quedará otro remedio, salvo que decidan renunciar de por vida a placeres de más allá del tabaco. Son ganas de dar la vara…






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