TRIBUNA CHAIREGA
Por Manuel López Castro

Tonterías

miércoles 10 marzo 2010

INCLUSO es posible que algunos políticos no tengan el reconocimiento debido por su trabajo, pero otros tampoco hacen nada por merecerlo, sino todo lo contrario: generan desconfianza. Generalizando, suele admitirse que entre la clase dirigente abunda la mediocridad, entre otras razones porque los que tienen valía y prestigio ganado prefieren dedicarse a sus quehaceres antes que perder su reputación, pues aunque no todos sean iguales, el vulgo los asocia. Es cierto que los políticos gozaban antaño de mayor reputación, y aunque hubiese los rifirrafes propios del oficio, estaban revestidos de ingenio y no de zafiedades. Pero ya se les miraba con recelo. A don Santiago Ramón y Cajal, como se sabe Nobel de Medicina en 1906, se le propuso el cargo de ministro de Instrucción Pública: “Mire usted, dijo el científico al que le tentó, tengo mucho trabajo en el laboratorio; apenas veo a mi familia y hace años que no piso un café. Como usted comprenderá, no me queda tiempo para tonterías”. Pues eso.

(El Progreso, 10/3/10)






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