TRIBUNA CHAIREGA
Por Manuel López Castro

Velódromos

domingo 27 junio 2010

SALVO error de interpretación, los paseos del Rato y del Miño fueron concebidos para ser disfrutados con sosiego, sin alteraciones o sobresaltos para los paseantes (viandantes) que los frecuentan, como espacios de relax y no para someter el tipo a circunstancias adversas provocadas por perros sueltos o ciclistas amantes del riesgo. Se alzan voces expresando quejas en tal sentido y no sin motivo. Abundan los canes en libertad, en su mayoría con aspecto pacífico, pero nunca se sabe si alguno va a hincar el diente en la pantorrilla del más confiado. Ellos no son culpables, pero sí sus despreocupados dueños, como lo son quienes confunden los senderos por velódromos para dar rienda suelta al pedal con absoluto desprecio hacia quienes caminan tranquilamente, hasta que son obligados a dejar vía libre a la prepotencia de algunos de estos velocistas. ¿Por qué no se ponen señales prohibiendo tales abusos?  Si quieren poner a prueba sus máquinas, otros sitios debe haber para ello.

(El Progreso, 27/6/10)






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